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Manifiesto del cine performativo

Página original · 2021-01-06Dirección original

Traducción de trabajo. El material original está disponible arriba.

Manifiesto del cine performativo

– abandonemos la creación de una ilusión de verdad y la imitación de la realidad, real o imaginaria, para avanzar
hacia la verdad en sí misma; no engañemos al espectador, guiémoslo; desprendámonos
del hábito de fabricar la realidad y de abusar de la ficción cinematográfica,

– sustituyamos a los actores por performers, es decir, personas capaces de presentar algo de manera auténtica
y de un modo que les sea propio. Recordemos, al mismo tiempo, que los performers no
tienen por qué ser artistas. Entendamos, además, que también pueden ser actores que sepan utilizar
su oficio como herramienta de expresión personal,

– convirtamos a los operadores de cámara, maquilladores, técnicos y demás realizadores en participantes
que puedan, si lo desean, hacer patente su presencia y aparecer en la película mientras
trabajan,

– hagamos que cada toma de cámara tenga su propia identidad, es decir, que cada operador sea
un performer y que cada cámara objetiva pueda reconocerse como situada por uno de
ellos,

– reconozcamos que el rodaje de una película es un acontecimiento que puede presentarse
al público como una performance, y potencialmente incluso como una SpaceTime Performance que les permita

– utilicemos enunciados performativos, es decir, declaraciones o expresiones que establecen
un estado de cosas por el mero hecho de pronunciarlas. Iniciemos una interacción con el espectador
ocultando y/o revelando en la película elementos que el espectador/receptor activo recibe
en el plano mental, por ejemplo, como una promesa o un enigma que resolver después de ver
la película, algo que encontrar en sus localizaciones, etc.,

– hagamos que los bajos presupuestos de producción no tengan por qué impedir a los creadores realizar películas y
reconozcamos de una vez que la inmensa mayoría de las producciones cinematográficas son, en gran medida,
un despilfarro de tiempo, energía, nervios, dinero y recursos naturales, y que es posible rodar
películas a menor coste y con el mismo interés si dejamos de intentar reproducir e imitar
la realidad y tratamos de mostrarla componiendo una obra a partir de contextos de situaciones reales
convenientemente delimitados,

– comprendamos que el cine documental no es el único que puede registrar una situación real, pues esto
también puede lograrse en una película de ficción,

– sustituyamos las escenas por situaciones y los guiones por planes de situación para liberar a quienes realizan
en ellos sus actos creativos de la necesidad de repetirlos muchas veces y hacer nuevas tomas, lo que
facilitará considerablemente el trabajo, reducirá los costes de producción y permitirá a los creadores trabajar de verdad
en la profundidad de su expresión creativa,

– aprovechemos el hecho de que las palabras constituyen solo una pequeña parte de la comunicación, y que también existen el lenguaje corporal,
los perfonemas, las conductas específicas, los códigos culturales y el lenguaje del arte. No creemos
radioteatros de cabezas parlantes ilustrados con cadáveres y sexo; mostremos algo
valioso, como la sensibilidad humana, difícil de expresar con palabras porque le corresponde otro tipo de expresión. Permitamos que las personas no hablantes hagan películas (no se trata únicamente de
utilizar la lengua de signos en el cine) y mostremos, en general, el enorme potencial que encierra
ese cambio de paradigma, qué transforma en la comprensión humana del mundo y qué hace con
la conciencia humana,

– no tratemos los experimentos como recursos formales, sino como una estrategia para profundizar
en contenidos significativos,

– respetemos la manera individual de trabajar en una película; permitamos que los
creadores experimenten el problema o el estado que constituye la esencia de su participación, en lugar de exigirles
disponibilidad psíquica y destrezas técnicas; dejemos que se enfrenten al contenido de la obra
con plena autonomía. Creemos planes de situación con una alta tolerancia
al azar y a otras variables. Permitamos que los creadores recorran su camino
creativo durante la realización y que la película tenga un carácter abierto, que pueda continuar en
la siguiente,

– reduzcamos el papel del director: que, en lugar de colocar a las personas, cree posibilidades, un contexto y
una situación general, y vele por la coherencia de acuerdo con la visión y el concepto de cada película,

– abandonemos el dictado jerárquico y abramos el acceso a las ideas de forma horizontal
para poder redefinir este cine, tal como la performance se ha redefinido continuamente. Que
todas las personas que trabajan en una película sean creadoras, y no empleados de producción.
Reconozcamos de una vez que cualquiera puede orientar por sí mismo el desarrollo de este tipo de cine
al decir qué es, pues no es propiedad de nadie (de acuerdo con la idea de STP
SpaceTime Performance, y no temamos
desarrollar la conciencia de que crear una película es un acto de creación compartido. Del mismo modo, que cada persona
que haga este cine pueda dar forma a su esencia y profundizar en ella. Aquello que es
independiente, como el cine performativo, sabrá enfrentarse por sí mismo a la falsedad (santa utopía),

– añadamos aquí nuevos puntos, pero verifiquémoslos antes en la práctica.
Además, cualquiera puede modificar los puntos anteriores si su contenido llega algún día
a quedar desactualizado. Es natural, porque el cine performativo tiene precisamente esta característica: performa,
cambia y se transforma con nosotros, sin dejar de ser, en esencia, lo mismo: una creación tan
libre de ataduras como nosotros…

Oskar Chmioła 25.07.2020, Sopot